Una mini-biblioteca, dos computadores portatiles, una camara Nikon, sillas y mesas Rimax, y dos extintores los elementos que recibimos como donación de parte de GIZ gracias a la gestión de la Corporación Manigua

El jueves 22 de enero fue el día escogido para regresar al Caquetá, ya habían sido alrededor de dos meses en Bogotá, para este viaje de regreso mi maleta no solo contenía mi poca ropa y elementos personales sino además, empaqué las ganas, energía, experiencias, conocimientos, la esperanza y la alegría, bueno y también un paquete de dulces y unas achiras porque a la par de lo otro esto también lo piden, en fin iba nuevamente recargado.

 

Me quedé el día viernes en la ciudad de Florencia, mientras en el pueblo, mi Rio Negro, la única noticia que tenían de mi era una publicación en Facebook en donde los saludaba a todos y les decía que los recordaba –a los jóvenes- como un grupo de héroes con súper-poderes pero muy humanos, los que leyeron la publicación lo tomaron como una despedida, como que yo quería decir que no volvía. Pues para alimentar más esa idea, llamé a algunos de los jóvenes y les dije que yo iba a enviar la cámara fotográfica que tenía a mi cargo, que por favor estuvieran pendiente y la reclamaran en la buseta que llegaba al pueblo a las 07:00 p.m., con eso la noticia se confirmaba y las sospechas se hacían más sólidas, yo no volvería.

Había trasnochado un poco dándomelas de técnico, como desde pequeño lo he hecho, en esa ocasión la víctima era un portátil el cual nos hizo pasar un mal momento al no reproducir una película la noche anterior en la comunidad de Hacienda el Puerto de Florencia Caquetá –Es un macroproyecto de vivienda ubicado hacia el occidente que se empezó a ejecutar en los predios de la antigua Hacienda El Puerto, que pretende dar solución al déficit de vivienda identificado en Florencia, ciudad capital del Departamento de Caquetá y Puerta de Oro de la Amazonia Colombiana. El proyecto también incluye la construcción de un megacolegio cuya operación será entregada en concesión a un operador privado. Información viahttp://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=1049789——-

Después de no tener suerte con el computador portátil y de dormir hasta donde merecía el día sábado 24 de enero de 2015, me levanté…ya en el reloj eran pasadas las ocho, sentía que iba a ser un excelente día pues habían transcurrido casi dos meses antes de mi regreso. Arreglé maleta, me alisté y salí a hacer las diligencias, pues no todas las veces se está en la ciudad, aproveché para ir a la oficina de Claro para hacer disminuir mi servicio de internet, pues sabía que iba para el pueblo de mi infancia donde aún la señal de conectividad es esquiva, la navegación es más que lenta y falla a toda hora, pero como dirían muchos románticos, ese es un mal necesario.

Entre las varias diligencias había quedado de encontrarme con el profesor Raúl Sotelo, Director de la Corporación Manigua ONG que trabaja en el Caquetá desde el año 2.006, a eso de la una de la tarde y tenía otra cita muy importante a la que no debía faltar a las 03:00 p.m.

Por más que apuré el paso, el tiempo fue más rápido de manera que llegué media hora tarde para el almuerzo con el profesor Raúl que se encontraba con su compañero el profesor Nelson a quien  cariñosamente le dicen “canario”, me recibieron riéndose un poco acerca de que ellos no almorzaban a la 01:30, les saludé, me excusé por la llegada tarde y me senté junto a ellos e inmediatamente pidieron un almuerzo para mí, ahí entre historias y risas, entre chistes y anécdotas terminamos a las 02:00 p.m.

Y es que el profesor Raúl, su fiel escudero Canario y su equipo en la Corporación desde que conocieron nuestra iniciativa nos han apoyado gestionando para nosotros lo que a bien pueda ayudar a fortalecer nuestra la labor social con los NNAJ  en nuestra comunidad. Para esta ocasión Corpomanigua en el marco del programa JUGANDO A LA PAZ, nos hizo entrega de equipos de cómputo, equipos audiovisuales, mini biblioteca, mesas y sillas, pintura y extintores entre otras. El apoyo fue gestionado con la GIZ cooperación Alemana a través del proyecto FORTES.

Parte de esa dotación ya la habíamos recibido en diciembre del año pasado, yo emocionado en esta ocasión  recibí la mini biblioteca y los equipos audiovisuales, mientras eso no me imaginaba la felicidad de los NNAJ con todos estos libros llenos de colorido, imágenes e historias por contar, por compartir y que todas estas herramientas serían la excusa para que se formaran nuevos amig@s.

Una vez recibido y empacado en medio del afán hice la publicación en el chat grupal de que la cámara iba en camino al pueblo que estuvieran atentos a reclamarla, ellos nos sabían que iba más que eso. Cerré sesión, pedimos el taxi, agradecí y me despedí de los profes y el equipo de Corpomanigua salí rumbo al terminalito –lugar donde siempre por retardado cojo el transporte intermunicipal- porque ya eran las 03:00p.m.

Ya en el terminalito, me encontré con dos asojorianos, Lina Daniela –joven egresada de la Institución Educativa Rural Rio Negro- y Jorge Trujillo -estudiante de grado décimo de la misma institución- quienes eran los primeros que se dieron cuenta de que viajaba para allá; no pudimos hablar en el camino pues nos tocaron puestos distantes sin embargo las preguntas no se hicieron esperar,

¿Y que hay en las cajas? A lo que yo respondía: allá nos damos cuenta.

Casi cuatro horas de recorrido amenizado por la música que ponía el conductor en su radio desde su USB, que constantemente le tocaba conectarla ya que la vibración del carro la expulsaba, entonces canciones de tres minutos se volvían de cuatro o hasta cinco minutos; en varias ocasiones yo la conectaba, como para variar, pero dejé de hacerlo, más el conductor siguió haciéndolo.

A lo lejos y en lo alto se hace visible la luz roja parpadeante de la antena de COMCEL, señal de proximidad geográfica al pueblo, inmediatamente un suspiro se me escapa pensando en mis grandes héroes pues ya pronto les vería; luego, sobre el lado izquierdo, veo el cementerio y ahí junto, la Base Militar. Es una recta y de frente ya se ven las primeras casas humildes, llegamos, era la entrada al pueblo; seguimos por la calle principal.

Hace tiempo que no veía el color de las noches de mi pueblo adornada por algunas luces del alumbrado público –pues no todas funcionan-; seguimos entrando, era una noche serena, fresca y acogedora, típica en mi pueblo por la cercanía con el Rio Guayas. Pasamos barrio nuevo y una pareja de jóvenes estudiando juntos eran las primeras dos personas que veía, llegamos al centro donde se encontraban Mariana y Angie a la espera de la cámara que tanto les recomendé que reclamaran al conductor de la buseta y, !oh sorpresa!!!

Libros en acción

Libros en acción

Fue así como de nuevo estoy con mi grupo de héroes favoritos haciendo equipo, llegaron más, abrimos cajas y emocionados escuchaba expresiones como:

– Y ¿esto qué es?

-Ayyy qué bonito, ¿lo puedo abrir? Inmediatamente escuchaba que otro respondía: -para eso son ábralos!!

-No pero Javi no los dejaba abrir.

-Ay!! Los trajeron para leer y no para quedarse uno mirando.

Aquello era como la feria, la felicidad de verlos destapando con asombro y alegría libro tras libros, los computadores, la cámara  y repartiéndose la sorpresa después del susto, pues no me esperaban.

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