En el marco del IV Festival Rio Paz que organiza la Asociación de Jóvenes por Rionegro, del corregimiento del mismo nombre del municipio de Puerto Rico Caquetá, hicimos un taller de cartografía comunitaria con los niños y jóvenes que hacen parte del Club Juvenil de esta localidad.

La firma de un Acuerdo de paz en Colombia es el telón de fondo de los lugares que como Rionegro hoy se presentan al mundo con toda la visión de futuro de los más jóvenes. 

Durante una jornada, recorrimos las calles de su vecindario para reconocer y aportar a la construcción del mapa, que hoy sólo presenta las calles principales pero que con ocasión de esta fiesta del territorio, donde se trazaron Field Papers, se tomaron fotos con Mapillary, será construido no sólo por sus propios habitantes, especialmente por sus pobladores más jóvenes.

Uno de los primeros lugares que los Jóvenes de Rionegro mapearon fue el Club Juvenil, fundado con el tesón y liderazgo de uno de sus jóvenes, Javier Sánchez, quien ha motivado y acompañado a muchos otros como él a expresarse y encontrarse, planteando una postura firme contra la guerra y dando ejemplo a los mayores al llamar la atención de una forma sencilla e inocente a lo más básico desde el ser niñez, el derecho a la paz, a la alegría, al juego, a la infancia.

Pronto este lugar a las orillas del Río Guayas, en la región de la Amazonia colombiana y rodeada de humedales localmente conocidos como Cananguchales, tendrá una visión más completa para los nuevos visitantes que quieran conocer este bello corregimiento que vive de la producción de caucho y exquisitos productos lácteos.

En la conversación con habitantes de RioPaz, como prefieren llamarla niños, niñas y jóvenes de la Asociación, pudimos intercambiar con grupos y personas que han apoyado de diferentes maneras al proyecto, prestando materiales y elementos,  permitiendo que Asojorio liberara y adecuara un espacio comunitario para el Club Juvenil, donando alimentos para los refrigerios,  acogiendo a los visitantes y voluntarios externos, recibiendo abrazos gratis, siendo partícipes de las acciones e iniciativas de memoria por las víctimas e incluso como protagonistas un poco asombrados de los vídeos documentales, argumentales donde resaltan las Historias, las vivencias, los oficios que caracterizan a esta comunidad.

Así, estimulados por las formas diversas y creativas en que los más chicos han expresado el valor por la vida poco a poco han hecho que los adultos sean contagiados y muestren su curiosidad, interés y se interesen por todo lo que se hace desde ASOJORIO.  Algunos padres y madres expresan su intención de que estas actividades en que sus hijos participan no los “distraigan” de sus tareas o responsabilidades en la casa, pero todos han facilitado en general su participación. Frente a ello, el grupo ha mostrado un efecto positivo en cada integrante, todos han aprendido desde liderar y ejecutar la compleja logística que implica hacer todo un Festival anual hasta habilidades comunicativas, técnicas para el manejo de cámaras, producción audiovisual y sobre todo, habilidades sociales que aportan ciudadanos y ciudadanas preparadas para una sociedad en post-conflicto que necesita que cada quien aporte, se solidarice, encuentre su rol, transforme los conflictos cotidianos de forma pacífica y en general que aporten participativamente a la construcción de paz y este proyecto de base lo viene logrando.

Los más grandes han  tenido en RioPaz una lugar propicio para definir sus proyectos de vida sin perder la conexión con su lugar de origen y el mismo proyecto ha sido una plataforma para que ellos y ellas elijan estudios universitarios, lideren otros proyectos o representen a Riopaz transcendiendo sus fronteras.

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